La correa determina la comodidad al transportar tu equipo. Sigue estos tres pasos para acertar.
Debe adaptarse a tu estatura y permitir llevarla al hombro o cruzada (bandolera) sin que quede ni muy corta ni muy larga.
Con el equipo cargado, el peso es considerable. Un acolchado ancho y denso reparte la presión y evita dolores en el hombro.
Si es posible, mete tu equipo en la bolsa, póntela y camina unos minutos. Solo así sabrás si la correa te resulta cómoda tras horas de uso.