Las cámaras de seguridad simuladas (dummy) son una alternativa económica a los sistemas reales. No graban, pero su efecto disuasorio es real: los delincuentes no distinguen a simple vista una cámara falsa de una real. Cuestan una fracción (5-20€ vs 100-500€+) y se instalan en minutos.
Carcasas de cámara (bullet, dome, PTZ) sin electrónica interior. Incluyen tornillos, tacos, a veces LED parpadeante (pila botón). Montaje: atornillar a pared/techo. Desde lejos, idénticas a reales.
Materiales: Madera, tubos PVC, latas, cajas de plástico, pintura mate negro/gris, LED rojo 5mm + pila 3V + interruptor (opcional).
Desde 10-15 metros, una cámara de madera bien hecha engaña a cualquiera. De cerca se nota, pero el objetivo es disuadir antes de que se acerquen.
Una cámara falsa cuesta lo que un café, pero puede evitar un robo de miles de euros. Disuasión pura y dura.