El término bokeh (pronunciado «bóque» o «bókej») describe la calidad estética de las áreas fuera de foco en una fotografía. Ese suave desenfoque que aísla al sujeto y crea una atmósfera onírica es muy apreciado en retratos, fotografía de naturaleza y escenas nocturnas.
El efecto depende principalmente de tres factores: la apertura del diafragma, la distancia focal y la calidad óptica del objetivo. Los objetivos de la serie L de Canon, con aperturas máximas amplias (f/1.2, f/1.4, f/2), son referentes por su capacidad de producir un bokeh cremoso y agradable.
Para maximizar el efecto: utiliza la apertura más amplia posible, acerca el sujeto a la cámara y aleja el fondo. Además, busca fuentes de luz puntuales en el fondo (farolas, reflejos, sol entre hojas) para crear esos característicos círculos de confusión que embellecen la imagen.
Recuerda que el bokeh no es solo «desenfoque», sino la calidad de ese desenfoque: transiciones suaves, ausencia de bordes duros y formas geométricas agradables.