Hacer cine con niños no es filmar adultos en pequeño. Requiere paciencia, flexibilidad y diversión. Sigue esta hoja de ruta:
- Guion simple, visual y divertido: animales, niños, magia, conflicto tonto (¿quién se come la última galleta?). Escribe tú o adapta un cuento; no intentes "adultizar" una historia infantil.
- Reparto voluntario y permisos: hijos, sobrinos, vecinos. Niños se aburren rápido → sesiones cortas (30–45 min). Firma de padres obligatoria.
- Localización controlada: plató casero (garaje, salón con telones) o parque tranquilo. Lleva juguetes para tiempos muertos. Elimina distractores del encuadre.
- Cámara a su altura: dispara desde la cadera o en cuclillas. Trípode bajo o cojín. Muchos takes, corta en el bueno. Si se cansan, para.
- Edición y efectos: iMovie, DaVinci Resolve, CapCut. Corta lo malo, une, añade música, títulos, animaciones simples. Los efectos mantienen la atención.
- Duración máxima 60–90 min: los niños (y sus padres) agradecen historias breves. Menos metraje = mejor ritmo.
El secreto: que ellos se lo pasen bien. Si disfrutan, la película tiene vida propia.