Las bobinas (serpentines) son críticas para el intercambio de calor. Muchos fallos pueden diagnosticarse y, en algunos casos, corregirse sin llamar al técnico, ahorrando tiempo y dinero.
Síntoma: Escarcha visible, caudal de aire reducido, enfriamiento deficiente.
Causa habitual: Filtros sucios que estrangulan el flujo de aire.
Solución: Apague el equipo, deje derretir el hielo, asegúrese de que el desagüe está libre, reemplace/lave los filtros y reinicie.
Si la temperatura de superficie baja de 0 °C (32 °F) se forma hielo. Suele deberse a carga baja de refrigerante. Verifique presiones (manómetros) y recargue si procede. Si el nivel es correcto, busque obstrucciones en conductos, ventilador sucio o motor fallando.
Las aletas muy juntas atrapan polvo y humedad. La limpieza a fondo requiere desmontar la bobina; es trabajo para especialista (cepillos especiales, acondicionadores de aletas, lavado a presión controlada).
Detección: Prueba de burbujas con agua jabonosa sobre la zona sospechosa o detector electrónico de fugas (herramienta profesional).
Reparación: Según la ubicación y material, a veces se puede soldar (tubería de cobre); otras veces hay que cambiar la bobina completa —costoso y solo para técnico certificado—.