Los radiadores de calefacción doméstica emiten calor por convección, mientras que los de automóvil evitan el sobrecalentamiento del motor. Ambos deben inspeccionarse anualmente; ante una fuga, suele ser más económico reemplazar que reparar.
Operan a baja presión; las reparaciones requieren técnicas de baja presión. Generalmente llevan a sustitución completa (Ednas Antique Shop).
Ocurren entre secciones del radiador. Pueden sellarse temporalmente con soldadura líquida o epoxi, pero suele requerirse reemplazo (Ednas Antique Shop).
Si el radiador gotea o pulveriza refrigerante, un aditivo puede inhibir la fuga temporalmente. El uso excesivo causa acumulación y problemas futuros (Radiator Info).
Común en radiadores de auto; las fugas aparecen en costuras por florecimiento de soldadura o picaduras. Algunos llevan revestimientos protectores (Radiator Info).
Alta probabilidad de fuga por el intenso flujo de calor desde la pared exterior. No recomendados salvo por estética (Inspectapedia).
Con el tiempo aparecen grietas y fugas irreparables con inhibidores. Requieren sustitución salvo que el propietario sea soldador (Bukisa).
El sobrecalentamiento funde la junta, causando pérdida de compresión, fugas de refrigerante y combustión. Radiadores viejos pueden reventar por sobrepresión (Radiator Arrow Tip).