Un olor a quemado acompañado de ruidos extraños en la secadora es una señal de alarma que exige actuación inmediata. Ignorarlo puede derivar en un incendio, daños irreversibles en el electrodoméstico y riesgo para la vivienda. El olor impregna la ropa y el ambiente, y el ruido suele indicar fricción mecánica anómala.
El desgaste de cojinetes o bobinados aumenta la fricción interna. El motor fuerza más de lo normal, generando calor excesivo y el característico olor a aislamiento quemado. El ruido suele ser un zumbido grave o chirrido agudo.
La pelusa atrapada en conductos, trampa o alrededor del motor se calienta y carboniza. Además, obstruye el flujo de aire, obligando al motor a trabajar más tiempo y a mayor temperatura, lo que amplifica el ruido y el olor.
Limpia el filtro antes de cada carga. Cada 6 meses, lava el filtro con agua tibia y jabón, y sécalo bien. Si el olor persiste en el tambor, pásale un paño con agua y vinagre a partes iguales; neutraliza olores sin dañar el acero inoxidable.
La pelusa es altamente inflamable. Según NFPA, las secadoras causan miles de incendios anuales por falta de limpieza. No uses la secadora hasta resolver la causa.