Una secadora que gotea o condena humedad en el tambor avisa de un problema en la evacuación de aire. Dos son las causas principales: conducto obstruido o instalación deficiente. Deja de usar la máquina hasta resolverlo para evitar averías mayores.
El aire caliente y húmedo sale del tambor por el collarín, recorre el conducto y sale al exterior. La pelusa y la humedad forman una pasta pegajosa que taponan el tubo si no se limpia anualmente. Cuanto mayor el tapón, más agua regresa a la secadora. Solución: limpieza a fondo del conducto completo (ver guía de limpieza de ventilación) al menos una vez al año y siempre que detectes fugas.
El conducto debe ser lo más recto y horizontal posible. Cada curva o giro es un punto donde humedad y pelusa se acumulan. Un trazado tortuoso provoca condensación en el tambor o goteo en la rejilla exterior. Solución: endereza y acorta el conducto al máximo; usa codos de radio largo si son inevitables.
Evita conductos de plástico corrugado o vinilo: retienen humedad y favorecen tapones. Instala conducto metálico liso (rigido o semirrígido). No alarga el tiempo de secado y reduce condensación interna.
25 pies (7,6 m) es el máximo recomendado; cuanto más corto, mejor. Si la ubicación obliga a un conducto largo, instala un ventilador auxiliar de conducto (se vende en centros de bricolaje) para impulsar el flujo y evitar estancamientos.
Un conducto limpio, recto, metálico y corto garantiza secados rápidos, bajo consumo y cero fugas.