Para secar la ropa de forma eficiente, una secadora eléctrica debe generar una gran cantidad de calor. Sus resistencias consumen miles de vatios, por lo que el aparato necesita un circuito dedicado con cableado de mayor sección que el usado en la mayoría de los circuitos domésticos.
La capacidad de corriente (ampacidad) de un conductor depende de su diámetro: a mayor grosor, más corriente puede transportar sin sobrecalentarse. En Norteamérica se utiliza el sistema American Wire Gauge (AWG).
Los circuitos domésticos estándar usan una fase de 120 V. Las secadoras eléctricas requieren 240 V, por lo que deben conectarse a las dos fases del transformador. Los enchufes de secadora tienen dos bornes «calientes» (uno por fase), un neutro y tierra.
Una secadora puede demandar hasta 5 000 W. A 240 V eso supera los 20 A continuos, así que el código exige como mínimo 10 AWG (2,59 mm). Lo habitual es usar cable 10/3 (tres conductores aislados más tierra).
En instalaciones nuevas, la toma debe tener cuatro conductores codificados por color:
Aunque se llame «cable 10/3», el conjunto incluye los cuatro hilos necesarios.