Las flores y follaje del jardín ofrecen materiales únicos para joyería temporal o permanente. Crear un anillo con una flor fresca es un proyecto artesanal sencillo, con dos enfoques según quieras lucirlo un día o conservarlo.
Elige una flor de tallo tierno y córtala justo bajo la cabeza, dividiendo el tallo en tres hebras.
Trenza las tres tiras firmemente para formar una correa decorativa.
Enrolla la trenza alrededor del dedo, pasa el extremo por encima de la flor y ajusta el tamaño. Recorta el sobrante.
Aplica una gota de pegamento en el extremo trenzado y pégalo al pedúnculo (base abultada bajo la flor). Mantén un minuto. Listo para usar; se desechará al marchitarse.
Corta 15 cm de hilo de joyería, enhebra la aguja, une los extremos y haz un nudo doble.
Despetaña una rosa, machaca los pétalos en mortero hasta obtener pasta. Forma bolitas y déjalas secar 1 hora sobre papel.
Enhila las bolitas (todavía húmedas) en el hilo. Seca 2 horas más.
Envuelve el collar de cuentas en el dedo o usa un medidor de anillos. Corta el exceso, pega los extremos con pegamento de joyería, presiona 2 minutos y deja secar. Obtendrás un anillo ligero y resistente.
Ambas técnicas fomentan la creatividad y aprovechan la belleza efímera de la naturaleza.