Para que el detergente funcione, el agua debe estar muy caliente. La mayoría tienen resistencia en la cuba que calienta el agua al nivel necesario. Esa agua calienta la vajilla, que se seca rápido al caer el último aclarado.
La misma resistencia del fondo calienta el aire interior, secando más rápido que a temperatura ambiente. Cuidado: nada de plástico debe haber caído al fondo tocando la resistencia, o se fundirá.
Suele verse vapor saliendo por el frontal: el ventilador fuerza aire caliente y húmedo fuera mientras la resistencia mantiene el calor, bajando la humedad y secando la vajilla.
Opción más económica: la vajilla seca sola por goteo y tiempo. Mayor riesgo de marcas en cristalería. Se acelera abriendo la puerta nada más terminar, con la vajilla aún caliente: el aire húmedo escapa y los platos se enfrían y secan.