Muchas averías de lavavajillas pueden solucionarse sin llamar a un técnico, siempre que no sean problemas mayores. El mismo síntoma puede tener causas distintas, por lo que el diagnóstico metódico es clave.
Encienda el lavavajillas. Si no arranca: revise interruptor de puerta, temporizador o selector.
Si no entra agua: asegúrese de que la llave de paso está abierta. Inspeccione el flotador (pequeña cúpula plástica en la base de la cuba): límpielo, enjuáguelo y verifique que sube y baja libremente. Limpie la rejilla de la válvula de entrada (detrás del panel frontal).
Si no deja de llenarse: desconecte la corriente. Extraiga el flotador, límpielo, etiquete y desconecte sus cables. Pruebe con voltímetro en escala RX100: debe leer cero con flotador abajo. Si no, reemplace el interruptor.
Agua limpia: bomba no bombea, manguera obstruida o respaldo en tuberías.
Agua sucia: doblez u obstrucción. Limpie el filtro (base de la unidad) con cepillo. Retire y limpie la tapa del aireador en el fregadero con un alambre.
Revise junta de puerta y tensores. Causas simples: exceso de detergente, carga incorrecta, máquina desnivelada. Nivele el electrodoméstico.