El lavavajillas es un electrodoméstico esencial que simplifica la limpieza de grandes cargas de vajilla. Cuando se detiene inesperadamente a medio ciclo, puede deberse a varias causas, algunas de las cuales requieren intervención profesional.
Los interruptores protegen la instalación ante sobrecargas. Si el lavavajillas demanda demasiada corriente, el interruptor salta y corta la alimentación. Rearmarlo en el cuadro puede restablecer el funcionamiento, pero si dispara repetidamente indica un problema en el cableado o en el propio aparato que debe revisar un electricista.
El motor impulsa los brazos aspersores que distribuyen agua caliente y detergente. El desgaste por uso continuado puede provocar su fallo, requiriendo su sustitución por un técnico.
Los lavavajillas solo funcionan con la puerta herméticamente cerrada. El pestillo acciona un interruptor de seguridad que detiene el ciclo si la puerta se abre. Si el pestillo se rompe, el lavavajillas no arrancará aunque la puerta parezca cerrada; hay que reemplazarlo (el procedimiento varía según modelo).
Es posible que se haya seleccionado inadvertidamente un ciclo con pausa prolongada, secado extendido o aclarado rápido. Consulte el manual de su modelo para verificar la configuración correcta.