La realidad virtual ya no es cosa de laboratorios ni de caros cascos como Oculus Rift o HTC Vive. Google Cardboard democratiza la VR usando solo tu smartphone, una app compatible y un visor de cartón (o plástico/espuma) que cuesta lo que un café. Te explicamos qué es, cómo funciona, qué visor comprar y por dónde empezar.
Cardboard es una plataforma abierta: Google publica las especificaciones ópticas y de software, pero no fabrica ni vende los visores. Cualquiera puede construir o vender uno. La app divide la pantalla del móvil en dos imágenes (una por ojo), las lentes del visor las fusionan y el giroscopio del teléfono rastrea el movimiento de tu cabeza, creando sensación de inmersión 3D.
El control se hace principalmente por mirada fija (gaze): miras un botón un par de segundos para seleccionar. Algunos visores añaden botón físico, mando Bluetooth o触控, pero son minoría.
Sí, si quieres probar VR sin gastar 300-800 €. La experiencia es básica (resolución limitada, sin seguimiento posicional), pero sorprende por lo inmersiva que resulta por tan poco dinero. Ideal para vídeos 360°, tours virtuales, juegos sencillos y apps educativas.
Consejo: verifica que tu móvil tenga Android 4.1+ y que su tamaño de pantalla encaje en el visor (la mayoría admiten 4,5-6 pulgadas).
Cardboard es el "salvaje oeste" de la VR: fragmentado, experimental, pero increíblemente accesible. Por 10-20 € tienes una muestra real de lo que ofrece la inmersión virtual. Si te engancha, luego ya valorarás dar el salto a Gear VR, Daydream, Oculus Quest o PSVR.