Craig envía un mensaje agresivo e insultante («te odio, eres un idiota...») por no haber respondido a una supuesta tarea escolar. La réplica es contundente pero educada: no se recibió ningún correo previo, y si se va a insultar, al menos que sea con gramática y ortografía correctas. Cierra deseando «felices fiestas» con ironía.
Una lección de netiqueta: la grosería no obtiene respuestas; la cortesía sí.