1. Prueba de presión con nitrógeno: tras soldar todas las uniones, presuriza a 450 psi para detectar fugas. Purga nitrógeno durante la soldadura para evitar hollín (carbono) dentro de la tubería.
2. Evacuación al vacío: usa bomba de vacío con aceite limpio (cambiado cada trabajo). Método recomendado: triple evacuación (si no la conoces, puedo explicarla). Sin esto, quedan moléculas de atmósfera (no condensables) que alteran el ciclo: el oxígeno y nitrógeno hierven a cientos de grados bajo cero, el R-22 a -40°F; cualquier residuo degrada el rendimiento.
3. Carga por subenfriamiento (R-410A) o sobrecalentamiento (R-22): con pinza térmica en línea de líquido y succión, y sistema estable. En manómetros, la escala de temperatura bajo la aguja indica temperatura de saturación. Subenfriamiento = temp. saturación líquido - temp. real (típico 13°F, ver placa). Sobrecalentamiento = temp. real succión - temp. ebullición (típico 12°F en condiciones normales; 8-10°F si exterior <75°F). Añadir refrigerante baja sobrecalentamiento y sube subenfriamiento.
Pre-requisitos: filtros limpios, todas las rejillas abiertas.
Para dimensionar un sistema central: consigue el Manual J (libro o software). Es el estándar para calcular ganancia/pérdida de calor de la estructura: paredes, ventanas, materiales, infiltración. Te da el tamaño de equipo y, crucialmente, el dimensionamiento de conductos habitación por habitación, tramo a tramo. Luego hay que aprender cómo fluye realmente el aire por los conductos para entregar el CFM exacto a cada estancia.
Las ecuaciones son complejas; cada proveedor entrega una regla de cálculo (slide rule) para 0.1" w.c. en impulsión y 0.08" en retorno. Es herramienta indispensable en servicio: sin conocer el CFM real, todas las demás mediciones (presiones, temperaturas) son solo conjeturas.