Si el motor sigue girando después de que debería parar, lo primero es comprobar la correa.
El centrifugado exige mucho más par que la agitación; una correa floja o gastada puede hacer que el motor "patine" y la electrónica no detecte la parada real, o que el freno del motor no frene el tambor.
Si la correa está bien, el fallo puede ser en el freno del motor o en la placa de control.