El usuario quiere saltar el interruptor de bloqueo porque la puerta no cierra y la lavadora no arranca.
Nunca se debe anular ningún dispositivo de seguridad. En lavadoras frontales, si la puerta no cierra herméticamente y se desactiva el bloqueo, el agua puede salir a presión e inundar la estancia, causando daños graves y riesgo eléctrico.
La seguridad y la garantía del hogar prima sobre la comodidad momentánea.