Comprar la tarjeta de mayor capacidad parece lógico, pero tiene riesgos ocultos.
Todas las tarjetas fallan eventualmente. Con varias tarjetas de menor capacidad (p. ej. 4 × 16 GB en vez de 1 × 64 GB), un fallo solo afecta a una fracción de tus fotos.
El precio por GB no siempre es lineal; dos de 16 GB pueden costar menos que una de 32 GB.
Mientras una tarjeta se vacía en el ordenador, sigues disparando con otra. Con una sola tarjeta grande, estás parado durante la transferencia.
Conclusión: para la mayoría de fotógrafos, 2-4 tarjetas de 16-32 GB ofrecen mejor equilibrio que una única tarjeta de 64-128 GB.