Pequeños gestos de mantenimiento alargan la vida de tus tarjetas y protegen tus fotos.
Antes del primer uso y tras cada descarga, formatea la tarjeta **en la propia cámara**. Esto reconstruye el sistema de archivos y evita errores acumulados.
Guarda las tarjetas en sus estuches rígidos originales: protegen contactos del polvo, humedad y golpes. Nunca las dejes sueltas en bolsillos o bolsas.
Si una tarjeta de 32 GB falla, pierdes todo. Con cuatro de 8 GB, solo pierdes un cuarto y sigues disparando con las otras.
Deja siempre 5-10 % de espacio libre; el contador de «fotos restantes» es una estimación y llenarla del todo puede corromper el último archivo.
SanDisk, Lexar, Kingston, Sony, Transcend… Evita marcas blancas o «ofertas milagro» en subastas online; suelen ser falsificaciones de baja fiabilidad.