Los botes de aire comprimido son populares para limpiar equipos, pero su uso incorrecto puede dañar componentes sensibles.
Con la cámara
- No pulverices sobre la montura del objetivo. Dentro hay mecanismos de precisión (obturador, sensor, espejo) que el chorro a alta presión puede dañar o contaminar con residuos del propelente.
- El aire solo desplaza el polvo a otra parte; en el interior de la cámara puede empeorar la suciedad. Reserva el aire comprimido para superficies externas (cuerpo, tapa, flash).
Con los objetivos
- Mantén distancia de seguridad (15–20 cm) y usa ángulo rasante (nunca perpendicular) sobre el cristal.
- Evita el efecto congelación: el propelente líquido puede salir si inclinas el bote; alcanza –50 °C y daña tratamientos antirreflejos. Pulsa en ráfagas cortas y mantén el bote vertical.
Alternativas más seguras
- Pera de aire (blower) manual: sin presión extrema ni frío.
- Pincel suave + paño de microfibra para lentes.
- Kit de limpieza sensor (swabs + líquido) solo si tienes experiencia.
Usado con precaución, el aire comprimido es práctico; mal usado, una reparación costosa.