Los trípodes ligeros son cómodos de llevar pero vulnerables al viento y vibraciones. Estos trucos mejoran su estabilidad sin apenas esfuerzo.
Cuanto más nivelado y duro el suelo, mejor. Evita pendientes, agujeros, grava suelta. En interiores, aleja el trípode de puertas, pasillos, zonas de paso.
En exteriores, evita días muy ventosos. Si hay viento, busca refugio (muro, coche, vegetación densa). En interiores, aparta de corrientes de aire, ventiladores, máquinas vibratorias.
La mejor estabilidad es tu atención. Vigila el entorno, no dejes el trípode desatendido, pliega si el viento sube. Un trípode ligero bien cuidado dura años; uno descuidado se rompe en semanas.