Ya sea por tierra, mar o aire, el mayor riesgo para tu equipo es el transporte. Un golpe puede romper un objetivo o dañar el sensor. Sigue estos pasos para llegar con todo intacto.
Clima y condiciones dictan el embalaje:
Nunca transportes la cámara con el objetivo montado. Un golpe rompe la montura. Si necesitas disparar al instante, lleva la cámara al cuello; mejor arriesgar una foto que desembalar una DSLR rota.
No uses mochilas genéricas. Elige bolsa rígida o semi-rígida con compartimentos acolchados a medida. Considera: bandolera, mochila o maletín según tu estilo. ¿Necesitas compartimento para portátil? Verifica que cada compartimento protege bien.
En viajes largos (facturación de equipaje), envuelve cada pieza en plástico de burbujas. Nada debe tocarse entre sí. Rellena huecos con ropa o toallas.
Una bolsa reventada por exceso de peso rompe costuras y cremalleras, y el equipo cae al suelo. Lleva también funda impermeable para la bolsa (lluvia/nieve).