Esa microSD de 128GB a 8€ en un marketplace es un cebo. Aquí tienes las tres razones técnicas por las que "ahorrar" en tarjetas baratas sale carísimo.
Las carcasas de tarjetas baratas usan plástico reciclado sin aditivos antiestáticos ni resistentes a UV. Se agrietan al insertarlas, los contactos se doblan, la pestaña de bloqueo se parte. Una tarjeta rota en la ranura de tu dron o cámara de acción = pérdida total + posible daño al dispositivo.
El controlador (el pequeño chip que gestiona la memoria) se reprograma para reportar 128GB al sistema operativo, pero el chip NAND real es de 8GB o 16GB. Escribes 20GB de vídeo 4K: los primeros 8GB se guardan, el resto se pierde silenciosamente. Lo descubres al volver a casa: tus tomas clave no existen.
Las tarjetas buenas tienen algoritmos de nivelado de desgaste (wear leveling) y corrección de errores (ECC) en el controlador. Las baratas no. Funcionan la primera semana, luego empiezan los archivos corruptos, la cámara tarda en encender, "tarjeta no formateada". Para entonces, el vendedor ya no responde.
Compra SanDisk, Samsung, Kingston, Lexar, Sony en tiendas físicas o webs oficiales. Si el precio es <50% del PVP oficial, es falsa. Punto. Tus fotos valen más que 10€ de diferencia.