¿Te golpea la punta de la correa en la cara cada vez que encuadras? Sigue este método probado por profesionales y olvídate del problema para siempre.
Pasos para un ajuste seguro y limpio
- Enhebra la correa por la anilla de fijación del borde exterior y vuelve a pasarla por el ojal de plástico.
- Pasa por la hebilla: introduce la correa por el orificio superior de la hebilla y métela en la zona de bucle; abre el bucle para que deslice con facilidad.
- Curva y asegura: devuelve la correa hacia la hebilla y pásala por el orificio inferior de modo que la solapa quede entre las flejes interior y exterior.
- Ajusta y aprieta: tensa la correa en pequeños incrementos hasta que la tapa quede a la altura de la montura; tira de la anilla para bloquear todo firmemente.
Con este nudo la correa no se desliza, el extremo sobrante queda escondido y la cámara cuelga cómoda y segura.