En la mayoría de réflex, el selector de modo se divide en tres zonas: modos de escena (automáticos para situaciones concretas), modo automático verde y P (programa), y los modos creativos: prioridad de apertura (A/Av), prioridad de obturación (S/Tv) y manual (M).
Tú eliges la abertura; la cámara pone la velocidad. Controla profundidad de campo: poca (f/2.8–f/4) para retratos, mucha (f/11–f/16) para paisajes. Ojo: diafragmas muy cerrados (f/22+) provocan difracción y suavizan la imagen. El rango óptimo suele ser f/5.6–f/11.
Tú fijas la velocidad; la cámara elige la abertura. Ideal para congelar acción (1/500 s+) o crear arrastres (1/30 s–2 s). Vigila no sobrepasar el rango de diafragmas disponibles; algunas cámaras tienen «seguridad de obturación» para evitarlo.
Control total de apertura y velocidad. El medidor te sugiere la exposición, pero tú decides. Imprescindible para estudio, bodegones, panorámicas (exposición constante entre fotogramas) y cuando usas fotómetro de mano (más preciso en luces complejas).
Velocidad mínima = 1 / distancia focal equivalente (en 35 mm). Ej.: 18 mm → 1/30 s; 55 mm → 1/80 s. Con estabilizador puedes bajar 2–3 pasos.