La perspectiva —la relación de tamaño y profundidad entre los objetos en la imagen— se ve drásticamente afectada por la distancia focal del objetivo. Los gran angulares abarcan mucho campo y hacen que los objetos lejanos parezcan pequeños e insignificantes. Los teleobjetivos, en cambio, tienen un campo de visión estrecho y «acercan» los elementos distantes, convirtiéndolos en puntos focales prominentes.
Imagina que estás a 10 metros de un campo de flores con montañas al fondo. Con un 24 mm, te acercas a las flores y logras incluir toda la cordillera; las flores dominan y la montaña queda reducida. Con un 100 mm, debes alejarte considerablemente para abarcar ambos elementos, y el impacto del primer plano se reduce drásticamente. En las fotos de ejemplo, el tamaño de la modelo y la bicicleta es idéntico, pero el fondo cambia radicalmente: el 24 mm muestra amplio entorno, el 100 mm comprime la escena.
Fotografía la misma escena con un gran angular y un teleobjetivo. Observa cómo cambian las relaciones entre primer plano y fondo. Dominar este efecto te hará un fotógrafo más versátil y expresivo.