La profundidad de campo (DoF) no es solo técnica; es herramienta narrativa. Tres enfoques para usarla con intención:
Sitúa elementos (hojas, barrotes, tela) muy cerca del objetivo, enfoca al sujeto detrás. El primer plano borroso dirige la mirada al sujeto y añade contexto/atmósfera. Requiere enfoque manual por proximidad al obstáculo.
Enfoca el fondo (agua, ciudad, paisaje) y deja al sujeto suave. Cambia el relato: de «retrato de persona» a «persona en su entorno», «secreto», «intimidad», «esperanza hacia el futuro». Ejemplo: novios en muelle – enfocar agua = romance velado; enfocar pies en agua = juego; desenfocar novios = sugerencia.
Serie: padre mira a hija (foco en hija) → amor paternal. Hija mira a padre (foco en padre) → adoración filial. Dos imágenes, mismo segundo, narrativas complementarias. Juntas, cuentan la relación bidireccional.
La DoF es simple en concepto, infinita en aplicación narrativa. Experimenta: ¿qué historia quieres contar hoy?