Las videocámaras que graban en tarjetas SD/SDHC (memoria flash) han dejado obsoletos a DVD, cintas y discos duros internos. Tres ventajas prácticas lo demuestran:
La tarjeta se saca y se mete en la ranura del portátil o en un lector USB (muchos ya lo traen integrado). Los archivos son clips digitales listos para arrastrar a tu editor: sin capturar en tiempo real, sin rebobinar, sin pérdida de generación.
¿Se te llena la tarjeta? Compras otra en cualquier supermercado o online por pocos euros. No dependes de cintas propietarias ni de discos duros que fallan. Lleva varias tarjetas en el bolsillo y graba todo el día.
Sin partes móviles, las tarjetas aguantan caídas, humedad, imanes y temperatura extrema. Una cinta se estira, un DVD se raya, un disco duro se rompe; la flash sigue leyendo.
Si tu próxima videocámara no usa memoria flash, estás comprando tecnología del siglo pasado.