Seleccionar el aire acondicionado adecuado no es solo cuestión de presupuesto; el tamaño de la unidad determina su eficiencia, consumo energético y confort. Una unidad demasiado pequeña funcionará sin parar sin enfriar bien, mientras que una sobredimensionada desperdiciará energía y no deshumidificará correctamente.
Utiliza una cinta métrica para obtener el largo y el ancho de cada habitación. Si vas a enfriar toda la casa, mide la longitud y anchura totales de la vivienda. Multiplica largo por ancho para obtener los metros cuadrados (o pies cuadrados). Por ejemplo, una estancia de 4 m × 5 m = 20 m² (≈215 ft²).
Cada metro cuadrado requiere aproximadamente 300‑350 BTU/h (unidad térmica británica por hora). Usa una tabla de referencia (disponible en sitios de fabricantes o organismos de eficiencia energética) para cruzar la superficie con la capacidad recomendada. Como regla general:
Si necesitas más de 32 000 BTU (≈9 kW), un sistema de aire central suele ser más eficiente. En viviendas de dos plantas sin conductos, instala una unidad por planta, ya que el aire frío no sube por sí solo. Antes de comprar, verifica la etiqueta Energy Star y el índice EER (coeficiente de eficiencia energética) para minimizar el gasto eléctrico.