Una cubierta casera bien hecha evita pérdidas de calor en invierno (ahorro en calefacción) y protege el equipo. Dos versiones: exterior (protege máquina) e interior (aísla la estancia).
Cubierta exterior (caja de poliestireno extruido - XPS)
- Limpie el exterior del aire (manguera, cepillo). Quite hojas, polvo, nidos.
- Mida alto, ancho, fondo de la parte exterior. Dibuje planta con cotas y ubicación de salidas/entradas.
- Corte 5 piezas de XPS (30–40 mm espesor): 4 lados + tapa. Cada pieza 3–4 mm mayor que la medida real (holgura).
- Monte caja con adhesivo de montaje (tipo "No More Nails") o espuma PU. Deje orificios para drenajes si los hay.
- Coloque sobre el aire, selle juntas con cinta de aluminio HVAC. Asegure con cinchas a la ventana.
Cubierta interior (barrera térmica reflectiva)
- Mida el hueco interior de la ventana. Corte lámina de plástico burbuja + lámina reflectiva (tipo Alububble) 2 cm mayor.
- Fije plástico burbuja al marco con adhesivo de montaje (estanco al aire).
- Pegue lámina reflectiva sobre el plástico (cara aluminio hacia la habitación).
- Remate bordes con cinta de aluminio. Opcional: añada cortina térmica delante.
Claves
- Estanqueidad total: cualquier hueco anula el aislamiento.
- Use materiales transpirables en la cubierta exterior si el aire queda conectado (evita condensación interna).
- Una sola cubierta (exterior o interior) ya ahorra 10–15 % en calefacción.
Hecho en 2 horas con materiales de bricolaje (30–50 €). Recupera la inversión en un invierno.