El tubo de drenaje evacua el agua que se condensa al enfriar el aire. Si se obstruye —algas, moho, polvo, insectos—, el agua regresa a la bandeja, rebosa y daña techos, paredes o muebles. Además, el estancamiento genera olores y prolifera bacterias (legionela incluido). Aquí tienes soluciones escalonadas.
Cada 3 meses (mensual en verano), vierte 250 ml de lejía pura (hipoclorito sódico 3-5 %) por el tubo de drenaje —acceso habitualmente en la bandeja o en T de limpieza—. Deja actuar 15 min y enjuaga con 2 litros de agua fría. Esto evita biopelícula y mantiene el tubo libre.
Tras despejar, repite el tratamiento con lejía y enjuague final.
Truco pro: Instala un accesorio de limpieza en T con tapón roscado en el tramo vertical próximo a la bandeja; permite inyectar lejía o pasar sonda sin desmontar nada.