Echar "un tapón" sin medir trae problemas visibles e invisibles:
Exceso jabón no se aclara → manchas, tacto jabonoso, requiere segundo lavado.
Nuevas lavadoras usan poca agua y poco jabón. Exceso crónico → acumulación en conductos, bombas, sensores → fallos prematuros.
Jabón residual = caldo de cultivo. Olores en máquina y ropa, agrava alergias, puede enfermar.
Más compras innecesarias.
Lea etiqueta detergente. Use líneas dosificadoras del tapón. Ajuste a dureza agua y carga.
Menos jabón = ropa más limpia, máquina sana, ahorro.