El filtro del lavavajillas retiene restos de comida para que no obstruyan la bomba ni manchen la vajilla. Cuando el agua no circula bien o los platos salen sucios, el filtro está saturado. Algunos modelos permiten limpiarlo un par de veces, pero otros fabricantes recomiendan cambiarlo cada año. Sigue estos pasos.
Está en el fondo de la cuba, generalmente bajo la tapa del desagüe central. En algunos modelos está descentrado. Una ojeada al manual o al interior te lo confirmará al instante.
Hay filtros de malla triple, de microfiltración, etc. Anota marca y modelo del lavavajillas y pide el correspondiente en un recambio oficial o tienda especializada.
Apaga el interruptor del lavavajillas en el cuadro eléctrico (puede ser el de la cocina o uno dedicado). Así evitas arranques accidentales.
Según el modelo, la tapa se desenrosca (dos tornillos) o se desclipsa a presión. Identifica tu sistema y quítala.
Verás una especie de vaso que alberga el filtro. Agarra su asa y tira hacia arriba; saldrá el conjunto completo (vaso, filtro y tubo de agua). El filtro se desprende del vaso fácilmente.
Si había restos alrededor del vaso o en el fondo de la cuba, retíralos con una esponja o bayeta.
Encaja el filtro nuevo en su vaso, asegúrate de que el tubo de agua queda bien conectado y vuelve a meter el conjunto en su alojamiento hasta que haga clic.
Atornilla o clipa la tapa según el sistema original.
Restaura la corriente y pon un ciclo completo. Comprueba que la vajilla sale impecable y sin restos.