Con el tiempo, la cal se acumula en el elemento calefactor del lavavajillas, reduciendo su eficiencia. Limpiarlo periódicamente es sencillo y alarga la vida del aparato. Aquí tienes tres claves para hacerlo bien.
El ácido cítrico del limón disuelve la cal sin dañar la resistencia. Vierte zumo de limón puro sobre el elemento (o pon un bol con zumo en la cuba y pon un ciclo corto en caliente). Si la incrustación es antigua, repite el proceso varias veces. No uses productos químicos agresivos; podrían corroer la resistencia.
Para llegar bien a la resistencia, extrae ambas bandejas. En la mayoría de modelos salen tirando suavemente hacia arriba y fuera. Si ofrecen resistencia, consulta el manual; no las fuerces para no romper las guías.
Usa un cepillo de dientes viejo (nunca uno metálico ni estropajos duros) humedecido en zumo de limón o vinagre. Frota la resistencia con paciencia; mejor varias pasadas suaves que una fuerte que raye el metal. Tras frotar, pasa una esponja húmeda para retirar residuos y deja secar completamente antes de usar el lavavajillas.