Si notas que sale agua por la ventilación del lavavajillas y se forma un charco en el suelo, es probable que el conducto de aire esté obstruido o tenga un problema de dimensionamiento. A veces el escape es invisible, pero si ves mucho vapor alrededor de la puerta o agua goteando, la ventilación es la culpable. Arreglarlo a tiempo evita daños mayores por humedad.
Coloca un vaso o taza cubriendo la rejilla de ventilación mientras el lavavajillas funciona. Esto fuerza el vapor y el agua a condensarse dentro del recipiente en lugar de salir al exterior. Al terminar el ciclo, si el vaso está seco por fuera, el problema está en las tuberías de drenaje o en el dimensionamiento de la ventilación.
La causa más frecuente es la acumulación de grasa y residuos en los tubos internos. El lavavajillas no puede evacuar el agua por el conducto principal y la expulsa por la ventilación. Desmonta y limpia a fondo todas las tuberías accesibles.
Abre el lavavajillas y localiza el tubo de desagüe (consulta el manual si no lo ves). Retira la tapa con un destornillador e introduce un alambre doblado (una percha sirve) para raspar y eliminar los restos que obstruyen el paso. Insiste hasta que notes que el tubo está libre.
Vuelve a montar la tapa y pon en marcha un ciclo completo. Si la fuga persiste, es posible que el tubo de desagüe esté dañado o sea demasiado estrecho; en ese caso, sustitúyelo por uno nuevo de mayor diámetro. Esto resolverá el problema de raíz y mejorará el rendimiento del electrodoméstico.