Ya sea que funcionen o estén irreparables, tu lavadora y secadora viejas merecen un final responsable. Sus materiales (acero, cobre, plásticos) son valiosos como chatarra, y si funcionan, pueden transformar la vida de otra familia. Explora estas opciones:
Organizaciones como Goodwill, Salvation Army o tiendas locales aceptan electrodomésticos funcionales para revender a precios accesibles. Ayudas a familias con presupuesto limitado y evitas vertederos.
Muchas iglesias y ONGs tienen programas de apoyo a personas sin hogar o bajos ingresos que necesitan lavadoras/secadoras. Incluso si la organización no las usa directamente, pueden conectarlas con alguien de su comunidad. Pregunta también en refugios, casas de acogida o programas de reinserción.
Plataformas como Craigslist, Facebook Marketplace, Wallapop o Milanuncios permiten vender o regalar ("sección gratis"). Sé honesto sobre el estado: si no funcionan, indícalo para que quien las recoja sepa que son para repuestos o reciclaje.
Contacta con el departamento de residuos de tu ayuntamiento o entidad gestora. La mayoría tienen puntos limpios o concertan recogida de electrodomésticos grandes (RAEE). Garantizan descontaminación y recuperación de materiales según normativa.
Muchos minoristas (y fabricantes con certificación Energy Star) retiran gratis el viejo al entregar el nuevo. Algunos incluso ofrecen incentivos económicos o descuentos. Pregunta antes de comprar.
Si no funcionan, busca "reciclaje de electrodomésticos" o "chatarrería" en tu zona. Asegúrate de que sean gestores autorizados RAEE para evitar vertidos ilegales.
Dar una segunda vida o un reciclaje correcto a tus electrodomésticos cuida el planeta y tu comunidad.