Las lavadoras pueden producir vibraciones o ruidos durante el centrifugado, pero si el traqueteo es excesivamente fuerte y molesto, suele indicar un problema sencillo de resolver. Antes de llamar al técnico, revisa estas causas comunes.
Los suelos de lavandería (a menudo de baldosa) pueden no estar perfectamente nivelados, haciendo que la máquina balancee. La mayoría de modelos tienen patas ajustables; en otros casos, se pueden usar cuñas de madera. Además, una carga de ropa mal distribuida dentro del tambor provoca giros torpes y ruido. Distribuye la ropa uniformemente.
Si la lavadora es nueva, revisa el interior del tambor: algunas llevan barras estabilizadoras o plásticos de protección para el transporte que deben retirarse antes del primer uso.
Durante el centrifugado, la lavadora puede agitarse violentamente. Si está demasiado cerca de una pared u otro objeto, golpeará contra ellos generando ruido y posibles daños. Deja un margen adecuado en todos los lados.
Algunos modelos tienen sistemas como control de temperatura que añade agua continuamente, produciendo sonidos extraños. Consulta el manual: suele listar qué ruidos son normales para cada función.
Cremalleras, botones, monedas, zapatos u objetos duros sueltos en los bolsillos causan traqueteo metálico. Revisa siempre los bolsillos antes de lavar.
Si tras comprobar todo esto el ruido persiste, contacta con el servicio técnico.