Mudar una lavadora y encontrarla inoperativa en el nuevo domicilio es frustrante, pero suele tener causas simples y solucionables. Antes de llamar al técnico, revisa sistemáticamente estos cuatro puntos críticos.
1. Alimentación eléctrica: el sospechoso nº1
- Comprueba que el enchufe funciona (conecta una lámpara).
- Revisa el interruptor magnetotérmico del cuadro eléctrico: ¿ha saltado? Réarmalo.
- Si salta de nuevo al enchufar la lavadora: fallo interno o instalación defectuosa → electricista o SAT.
- Verifica que el cable de alimentación no se dañó en el traslado (pellizcos, cortes).
2. Interruptor de la tapa/puerta (seguridad)
Es una pieza plástica frágil cerca del marco. Si se rompió o desajustó en la mudanza, la lavadora "cree" que la puerta está abierta y no arranca.
- Presiona manualmente el contactor con un destornillador (simulando puerta cerrada). Si arranca, el interruptor está roto o desalineado.
- Sustitución barata y sencilla (10-20 €).
3. Nivelación y equilibrio en el nuevo suelo
Un suelo irregular hace que la máquina vibre, salte o se pare en centrifugado.
- Nivel de burbuja sobre la tapa (ejes X e Y).
- Ajusta patas roscadas hasta que no balancee al empujar esquinas.
- Bloquea contratuercas si las tiene.
- Sin patas regulables → calzos rígidos (madera, goma dura) bajo esquinas bajas.
4. Temperatura del agua: ajuste del termo/calentador
- Si el agua sale muy fría o hirviendo, el termostato del calentador (gas/eléctrico) está mal regulado para la nueva instalación.
- Ajusta a 50-60 °C (óptimo para lavado y seguridad anti-quemaduras).
- En climas extremos, la tubería exterior puede enfriar/calentar el agua antes de llegar a la máquina.
Lista rápida post-mudanza
- Nivelar → 2. Comprobar enchufe e interruptor → 3. Probar interruptor puerta → 4. Verificar llegada agua fría/caliente → 5. Ciclo corto en vacío.
Si tras esto no funciona: técnico especializado (posible daño interno por golpes en el transporte).