Cuando la secadora no calienta y huele a quemado, el problema puede ser eléctrico, de pelusa o de cableado. Antes de tocar nada, desconecta de la corriente para evitar descargas.
Verifica que está enchufada. Revisa fusibles (hay dos) e interruptores automáticos; uno fundido permite girar pero no calentar. Repón o cambia.
En secadoras eléctricas, un fusible térmico en el conducto de escape (en carcasa plástica blanca) se funde por sobrecalentamiento. No se repara, se reemplaza. Modelos antiguos pueden tener encendido eléctrico que también falla.
El filtro de pelusas lleno genera pequeños incendios y olor. Limpia filtro y conducto regularmente.
Cableado de la casa o del aparato dañado impide calentar. Requiere electricista. En secadoras de gas, verifica que el gas llega a la secadora y a la casa.