Los lavavajillas con tecnología de lavado adaptativo llevan sensores en el desagüe que monitorizan la cantidad de residuos. Los sensores miden el tiempo que tarda el agua en salir limpia, aprenden sus patrones de uso y ajustan la duración del ciclo según lo sucios que estén los platos al cargarlos.
En todo lavavajillas hay un desagüe que evacúa agua y sólidos. Uno convencional sigue un ciclo temporizado, independientemente de la suciedad. El adaptativo controla la turbidez del agua de drenaje; cuando sale limpia, finaliza el lavado y pasa al enjuague/secado, ahorrando agua, energía y tiempo.