La resistencia (elemento calefactor) es el corazón térmico del lavavajillas: transforma agua fría de red en agua a 60-70 °C, temperatura imprescindible para disolver detergente, desinfectar y secar. Entender su funcionamiento ayuda a diagnosticar fallos y valorar reparaciones.
Si el agua no alcanza esa temperatura, el lavado es ineficaz: grasa no emulsionada, detergente no disuelto, vajilla sucia.
Muchos modelos usan la misma resistencia (o una auxiliar) para calentar aire que un ventilador sopla sobre la vajilla al final del ciclo. Acelera el secado y evita gotas/manchas.
Con multímetro en ohmios: resistencia típica 20-40 Ω. Si marca ∞ (abierto) o 0 (corto), está rota. También verifica continuidad a tierra (aislamiento). Ojo: Desconecta siempre la alimentación antes de medir.
La resistencia es pieza de desgaste; cambiarla cuesta 20-60 € + mano de obra. Si el lavavajillas tiene >10 años, evalúa si compensa reparar o renovar.