Desde el punto de vista puramente técnico, no existe ninguna obligación de instalar el lavavajillas bajo o junto al fregadero. Puede colocarse en cualquier lugar donde sea posible llevar una toma de agua, un desagüe y una conexión eléctrica. Sin embargo, la práctica y la ergonomía diaria hacen que esa ubicación sea, con diferencia, la más recomendable en la inmensa mayoría de cocinas.
Bajo el fregadero convergen de forma natural la llegada de agua (fría y caliente), el desagüe y, a menudo, una toma eléctrica. Llevar estas tres instalaciones a otro punto de la cocina —o a otra estancia— supone obra, tuberías vistas o canaletas, y mayor coste.
El flujo de trabajo natural es: fregadero → lavavajillas. Enjuagas los platos bajo el grifo y los cargas directamente. Además, la vajilla de uso diario suele guardarse en muebles cercanos al fregadero. Si el lavavajillas está lejos, multiplicas pasos y esfuerzo innecesarios.
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La respuesta honesta a estas preguntas te dará la mejor ubicación para tu caso concreto.