Al estrenar un HDTV, la imagen suele decepcionar porque los ajustes de fábrica están optimizados para salas de exposición muy iluminadas, no para tu salón. La calibración del color es crítica: si los tonos de piel no son correctos, toda la imagen resulta artificial por nítida que sea.
Calienta el televisor 30 minutos. Alcanzar la temperatura de trabajo real evita ajustes erróneos.
Busca una imagen de rostro humano y pásala a pausa. La piel es la referencia más fiable para juzgar el color.
Abre el menú de ajustes (botón "Menú" en el mando) y accede a la configuración de imagen. La ruta varía según marca; consulta el manual si no la localizas.
Navega al control "Color" (a veces llamado "Saturación").
Ajusta hasta que el tono de piel sea natural: si tira a rojo, reduce el valor; si los colores quedan apagados, súbelo ligeramente.
Este método empírico suele dar mejores resultados que los modos predefinidos ("Vivid", "Standard", "Cinema"), que tienden a saturar o enfriar la imagen.