El inversor de retroiluminación es un pequeño circuito situado en la placa principal de los dispositivos LCD (monitores, televisores, móviles). Su función es convertir la corriente continua en alterna de alta frecuencia para alimentar las lámparas fluorescentes (CCFL) que iluminan la pantalla desde atrás.
Los inversores suelen durar unas 50.000 horas. Al fallar, la imagen se vuelve muy tenue o presenta zonas oscuras; al tocar el área afectada puede volverse blanca temporalmente. Si no se reemplaza, el fallo se extiende hasta apagar la pantalla por completo.
No se reparan, solo se sustituyen. Es una operación sencilla: se desatornilla el inversor defectuoso y se conecta uno nuevo compatible.
En pantallas monocromáticas antiguas de móviles, los técnicos ajustaban el inversor para invertir colores (fondo negro con texto brillante), una moda que desapareció con las pantallas a color y de alta definición.