Un fotógrafo novel (26 años) ofrece sesiones gratis en Craigslist para rellenar portafolio. Compañeros de clase le critican: «devalúas el mercado, la gente esperará gratis, no te valoras». Él arguye: «hago gratis en muchas áreas; no hay evidencia de que baje precios; yo sé los riesgos financieros».
«Tonterías. No hay debate, solo miedo de fotógrafos mediocres. Yo defendí CD‑ROMs royalty‑free y agencias online; ASMP y NY Times me tacharon de destruir la profesión. Tu sentido común no pone en peligro a nadie, solo a los malos fotógrafos que apuestan fuerte. Aguanta.»
El mercado fotográfico se ha democratizado. Ofrecer sesiones gratuitas estratégicas no destruye la profesión; la eleva al obligar a los profesionales a demostrar valor añadido (servicio, experiencia, garantía legal). La clave es transparencia, límites claros y transición planificada a trabajo remunerado.