Un fotógrafo de bodas retirado, habituado al medio formato con Hasselblad, adquiere una Fujifilm E550 y tras usarla en vacaciones, guarda la cámara semanas. Al volver a usarla, aparece una mancha recurrente en las impresiones, similar a una huella dactilar. Limpia el objetivo frontal sin éxito, pero nota que al usar flash externo la mancha se vuelve más tenue.
El experto Christopher Schneider descarta que sea suciedad en el objetivo (la limpieza no la elimina) y sugiere dos causas principales:
Una mota de polvo o pelusa dentro de la cámara pudo depositarse sobre el sensor. Al ser una compacta no réflex, el sensor está expuesto al cambiar la batería o tarjeta. La condensación podría haber fijado residuos. Si la mancha es idéntica en todas las fotos (misma posición, forma y tamaño), el problema está en el sensor o el objetivo. La cámara, comprada en abril de 2006, debería estar en garantía.
Si la mancha varía de posición o intensidad entre fotos, el origen es el manejo del papel fotográfico: el operador del laboratorio (o uno mismo al imprimir en casa) toca la superficie con el pulgar húmedo antes de que la tinta seque, o hojea las hojas mojando el dedo para separarlas.
Schneider invita a enviar más detalles si persiste el problema.