Una casa que permanece fría aunque se suba el termostato suele indicar fugas de aire y deficiencias en el aislamiento. El primer paso es identificar el tipo de sistema de calefacción (gas, fuel-oil, eléctrico, bomba de calor) y la zona climática.
Encienda una vela pequeña y muévala cerca de ventanas, puertas, zócalos, tomas de corriente y penetraciones de tuberías. Si la llama tiembla o se inclina, hay corrientes de aire. También puede usar un lápiz de humo o una varilla de incienso.
Un auditor energético certificado (BPI o RESNET) puede realizar una prueba de puerta sopladora (blower door) e inspección termográfica para cuantificar fugas y priorizar mejoras. Las medidas típicas incluyen:
En el caso descrito (Nueva York, caldera Peerless de fuel-oil, calefacción por zócalo y radiante), además de lo anterior, verifique que la caldera tenga aire de combustión directo del exterior (ventilación sellada) para evitar que consuma aire interior y cree depresiones que aspiren aire frío.