Al instalar un enfriador evaporativo montado en el techo, el cálculo del caudal de aire (CFM) necesario es fundamental para lograr un enfriamiento eficiente. Para una vivienda de aproximadamente 1400 pies cuadrados totales —700 en la planta principal y 700 en un sótano que está un 85 % bajo tierra— la pregunta habitual es si se debe tomar como referencia la superficie total o solo la planta habitable.
El sótano, al estar mayormente enterrado, tiene una carga térmica distinta a la de la planta superior. La tierra proporciona aislamiento natural, reduciendo la ganancia de calor en verano. Por tanto, no requiere la misma capacidad de enfriamiento que la planta principal.
En total, se sugiere un enfriador que entregue entre 800 y 900 CFM. Seleccionar un equipo de 6000 CFM sería enormemente sobredimensionado, lo que provocaría ciclos cortos, mal control de humedad y mayor consumo energético.
Para un dimensionamiento preciso, lo ideal es realizar un cálculo de carga térmica (Manual J) que tenga en cuenta orientación, aislamiento, ventanas, ocupación y clima local. Un técnico HVAC cualificado puede hacerlo y recomendar el modelo exacto.