Un propietario en España describe un olor difícil de definir —mezcla de polvo, humedad y rancio— que entra a través de los conductos de retorno en tres dormitorios del segundo piso, pero no en el cuarto. El olor empeora por las noches en días calurosos y bochornosos. Al tapar una rejilla, el olor se desplaza a las otras dos. La casa, construida en 1978, tiene rejillas de retorno abiertas en la pared (sin conductos).
El experto sugiere primero identificar qué diferencia a las habitaciones 1, 2 y 3 de la 4: revisar planos de la casa para detectar anomalías obvias y luego las menos evidentes. Segundo, realizar una prueba de perfume en el ático para ver si el aroma llega a las habitaciones, verificando que las salidas de aire no tengan fugas ni roturas dentro del espacio habitable. Un técnico de calefacción debería usar un analizador de gases de combustión o trazador para detectar gases inusuales alrededor de la zona de combustión.
Se recomienda seguir este método sistemático antes de invertir en soluciones costosas propuestas por distintos especialistas.